Si aplicamos ésta fórmula a la inversa, o sea con datos de la experiencia que nos lleven a un valor cero en la segunda parte de la ecuación, veremos cómo el hecho de pensar no ha sido, en este caso, ocasionado. Por eso, nos podemos dar cuenta de que detrás de los discursos de la política, al igual que de la religión, el pensamiento no existe.
Pero, para expresar ésta fórmula filosófica con más claridad veamos un ejemplo:
1) La democracia nació para mostrarnos cómo comprar la libertad. De hecho, en la antigua Grecia, donde se acuño el término solo los hombres libres podían ser ciudadanos.
2) Los dogmas religiosos son el principio de nuestro fin, no en vano basan todo su argumento en la muerte del ser humano.
3) En la oscuridad de la Edad Media, los guías de la humanidad gozaban con la tortura, tornaban el mensaje de dios en sangrías mentales.
4) La luz de París proviene del fuego traidor, aquel que te convence de su caliente candor mientras te abrasa el corazón.
5) Los imperios se repiten proporcionalmente a los delirios de su grandeza. Éste es el primer síntoma a tener en cuenta en la previsión del desastre.
6) La ciencia revolucionó, revoluciona y revolucionará todas las mentes existentes. Por eso intentaron, intentan e intentarán asesinarlos a todos.
7) La música suena en las calles, ajena a todo este embrollo, nos deja extasiados al oírla. El éxtasis es nuestra salvación.
8) La literatura y la poesía (las gemelas) luchan contra los titanes del poder cubriendo el horizonte de palabras inmortales.
9) El arte expresa, sin verbo que declinar, los pensamientos que prohíbe el poder. Ni el más poderoso de los poderes puede destruir sus imágenes.
10) Cuando cae la noche y las luces alumbran las esquinas, la filosofía baja de los tejados para avivar el pensamiento de los humanos con la esperanza de no tener que bajar nunca más.
Ahora, a estos diez aforismos le sumaremos una conclusión tal que:
+ Aunque tengamos todos los recursos para poder ser libres, al alcance de la mano, cuando llega un nuevo día y el sol se asoma por el este, vuelven las cadenas a sujetar nuestras extremidades mientras, aves carroñeras, devoran nuestros sesos y recaudan nuestra vida.
Así pues, el resultado de esta suma será:
“Por qué nos sentimos libres si no estamos seguros? Cuando nuestra vida se agota, porque nos la han robado, por qué tenemos que trabajar más? Si nos dicen a quién tenemos que elegir, por qué lo llaman libertad? Y así….ad infinitum!”
En fin, curiosa fórmula.